lunes, 27 de julio de 2015

WHATSAPP - EL JARDÍN DE LOS MALENTENDIDOS


A pesar de los emojis, del gracioso gatito o de la flamenca sin manos, whatsapp y sus primos pasados y futuros seguirán provocando malentendidos hasta el fin de los tiempos. Esto es así porque si en el cara a cara ya sucede ¿qué no va a pasar con estas armas que las carga el diablo? La realidad es que siempre van a producirse problemas entre emisor y receptor, a quien, por mucho icono que le pongas, le va a costar comprender si la frase "Creo q deberíamos acostarnos" es una declaración de sueño o una propuesta guarrilla.
Vamos a repasar algunos supuestos y de paso os mostraré pautas sobre qué hacer y cuándo mantener quietas esas morcillicas que tu madre llama dedos.
Hay quien piensa que los mensajes por móvil deben resultar siempre festivos, independientemente del contexto. Así, comentan con el mismo tono una foto tonta y una reflexión profunda. Pues no. Si te enteras de que tu jefe se ha quedado sin suegra, ni se te ocurra enviarle un whatsapp en estos términos "Lo siento macho. Hoy no pinchas". Recuerda: es gente que tratas diariamente, pero que no conoces a ese nivel. La confianza no se transmite dando la mano con entusiasmo, ni tampoco a través de la saliva, como deben de pensar esos que te hablan a un palmo de la cara.
"La confianza no se transmite a través de la saliva, como deben de pensar esos que te hablan a un palmo de la cara."
Por otro lado, los mensajes no son pelotas colgadas que puedas recuperar con un palo largo o trepando al tejado. Si lanzas un comentario éste se quedará ahí hasta que su destinatario lo abra. Por ejemplo, le has enviado ya unos cuantos a un cliente que ha de confirmarte un presupuesto y no ha contestado ni uno. Las misivas han ido subiendo de tono a lo largo del día al considerar que ese silencio es una mayúscula falta de respeto hacia tu persona. En el último le has puesto "Y por mí ya puedes ir metiéndote el proyecto por el culo". Nada más apretar el botón de envío recuerdas que ese cliente se casaba justamente hoy y que, parece lógico, tendrá el móvil apagado. Extrae tú mismo las conclusiones.
Por último, y no menos importante, está la cuestión de los grupos. Se ha hablado ya mucho de ellos y poco queda por decir, salvo añadir una pequeña reflexión. Generalmente se crean con un fin concreto; una fiesta, un viaje o, tal vez, mantener una vía de contacto entre las madres de alumnos por si Godzilla ataca la ciudad. Repito que no voy a analizar ni criticar la deriva que acostumbran a sufrir la mayoría de ellos cuando alguien comienza a enviar vídeos, obras maestras algunos. La crítica se dirige hacia la imperfección del propio sistema. Muchos usuarios se ven impelidos, succionados por estos agujeros negros del chascarrillo, contra su propia voluntad. Después son incapaces de abandonar el grupo so pena de parecer un topo insociable. Reclamo desde aquí un botón "bypass" que nos permita puentear el mercadillo de chorradas, pudiendo entrar de vez en cuando sin que nos caiga encima toda esa morralla de Megabytes. ¿A que es buena idea?

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