jueves, 4 de junio de 2015

MANUAL DE USO - EUROVISIÓN

Si alguien se molesta en revisar la hemeroteca de la Vanguardia del 16 de agosto de 2000, descubrirá la noticia de que IBM acababa de desarrollar el primer ordenador cuántico. Han pasado 15 años y nadie sabe nada, nadie ha visto nada. Sin embargo, hay pruebas documentadas de que en abril de 2001, en un laboratorio que la compañía niega tener excavado a novecientos metros bajo una cordillera uzbeka, se llevó a cabo una simulación del festival de Eurovisión.
Se trataba de una potentísima recreación virtual en la que se alternaron grandes éxitos del pop rock con temas colistas, representados estos últimos por la mayoría de ex repúblicas soviéticas. La prueba pretendía demostrar, introduciendo todas las variables posibles, que aunque Portugal fuese defendida por Michael Jackson interpretando Billy Jean, sólo la votarían España y Grecia. No sólo se cumplieron los pronósticos con el país luso, sino que el tema ganador fue una balada de Georgie Dann que el artista no ha vuelto a cantar nunca por verguenza. Esa canción la defendía la república de Kirguistán, y los científicos pudieron comprobar cómo se llevó un montón de votos de los doce mil países circundantes y de algún que otro advenedizo, reproduciendo perfectamente en esa recreación virtual el colegueo que impera en el festival. Pero aún hay más.
Sucedió algo inesperado. El ordenador era tan potente que no sólo recreó a la perfección todo el universo eurovisivo, sino que fue capaz de generar sus propios algoritmos para mostrar las tertulias y comentarios de todo tipo que acompañan a este festival. Cuál fue la sorpresa al escuchar los pedantes chascarrillos de prestigiosos críticos musicales (en su virtualidad), llamando frikis a los Rolling, Marvin Gaye, Aretha Franklin o Bruce Springsteen, que habían sido introducidos artificialmente en ese concurso para valorar la fiabilidad de las votaciones. Tras lo visto, los responsables del proyecto expusieron sus reflexiones en un breve informe:
  • En primer lugar lamentaron que el ordenador, en su omnisciencia y magnificiencia, hubiera decidido alterar el clima en esa zona para estar más fresquito.
  • La conclusión más importante fue que España no volvería a ganar jamás el festival. Era matemáticamente imposible a no ser que deslizaran el país a través de media Europa hasta llegar a las repúblicas bálticas y aprendieran ruso, aunque luego cantaran en inglés. La recomendación era la típica del cole: participa y no incordies.
  • La segunda conclusión era evidente. Hay más frikis fuera de Eurovisión que dentro.

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