martes, 5 de mayo de 2015

MANUAL DE USO - RODAR UNA PELÍCULA


Quieres filmar una película. Tienes una buena idea, pero tu experiencia como director y el presupuesto de que dispones se parecen a las pelis de James Bond: comienzan por cero cero. Por otro lado, el argumento es bueno, o eso te pareció tras el tercer Redbull: un grupo de zombies celebran una despedida de soltero. Después de una juerga descomunal, el novio se da cuenta de que ha perdido la alianza junto con el brazo. 
Bien. ¿Por qué gastarse un dineral en cámaras profesionales cuando muchos espectadores la van a ver en pantallas diminutas llenas de manchas? Filmar con el móvil tiene más ventajas que inconvenientes. La principal es que no necesitas contratar y dar de alta en la seguridad social a trescientas personas. Operador de cámara, técnico de sonido o director de fotografía son palabras exóticas que aparecen al lado de las tomas falsas. Además, nadie es capaz de leer unos créditos en el smartphone, por muy grande que sea. Otra ventaja de filmar con el móvil es que puedes realizar esa película sin que nadie se entere, con lo cual te sumarás a las tendencias más actuales del cinéma vérité. Graba a tus amigos en todo momento y circunstancia. Incluso de vez en cuando puedes intoxicarles un poquito para lograr un aspecto más macilento y decrépito. Aprovecha sobre todo cuando vomiten, especialmente en la calle. Si te encuentras en actos públicos, como por ejemplo bodas o fiestas de aniversario, intenta crear estados de pánico e histeria colectiva sin perder detalle. Filma a la gente corriendo despavorida de un lado a otro del restaurante, tras colar al perro de tu cuñada con nata en los morros, bajo el grito de “Tiene la rabia! Corred!”. Si la celebración transcurre en un jardín, coloca en el aspersor abundante tinta roja. Cuando le des al grifo, esa lluvia sanguinolenta quedará genial sobre la blanca mantelería de hilo y los invitados, especialmente en una fiesta ibicenca, lo que conferirá a la escena un toque “Carrie” muy atractivo.
Han pasado unos meses desde que iniciaste la peli -llámala filmación, que queda más “prof”-. Durante ese tiempo has perdido un montón de amigos y media familia no te habla. Tranquilo, cuando comiences a pisar photocalls la marea subirá de nuevo. Ahora estás en la fase de montaje y post-producción. Céntrate en ella. Si tras varios días de trabajo te ves incapaz de darle algún sentido a ese material delirante, no te preocupes. Haz memoria. Lo que más recuerdas de cuando ibas al cine son determinadas escenas, no los argumentos. Busca esas partes con más potencial y asegúrate de que quedan perfectas. ¿Cómo? Es fácil. Si te falta algún plano o la secuencia no termina de convencerte, por ejemplo la persecución en colchoneta, graba a través del espejo cualquier escena de acción en la tele. Al estar del revés nadie se dará cuenta.
Beneficios-
Hemos llegado al punto crucial de un proyecto cinematográfico. Las cosas no se hacen porque sí; hay que ganar dinero para que la gente te respete y reconozca que lo que has hecho es bueno, aún sin verlo. Como ante cualquier canción, libro o película, la obligación del consumidor potencial es obtenerla gratis, pero tú te has avanzado a esta lamentable situación buscando espónsor entre los comerciantes del barrio. Así, en la escena previa al ataque del perro rabioso, la protagonista recita todo el menú del Mesón Churrasqueira en voz alta. O, tras devorar a alguien, el zombie entrará en la farmacia de la esquina en busca de un antiácido. Aunque la mayor fuente de ingresos provendrá de todas las personas que hayas filmado, encantadas de figurar en un proyecto que, atención aquí, es preciso envolver con elegancia. No es lo mismo contribuir en la financiación de una película crowfunding en la que se participa como actor, que prestarle dinero al repartidor de pizzas para un vídeo cutre. Y no olvides lo más importante.
THE END

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